Otra vez la amenaza permanente: yaquis cerrarían el acueducto

Guaymas, Sonora.- Un representante de la etnia yaqui reflejó la molestia de un grupo que acudió esta mañana a la cita con la alcaldesa Sara Valle Dessens, quien no los pudo recibir, y dejó ver que podrían existir represalias para poder ser atendidos.

Una de ellas, es “cerrar la llave del acueducto”, dijo Carlos Piña Gutiérrez, secretario de Pótam, quien acudía con el grupo, para ser enterados de los proyectos municipales a realizar durante 2020 en sus pueblos, así como el presupuesto asignado al Instituto Municipal Indigenista y los rubros a cubrir.

Ya con cita, en la sala del Cabildo, fueron enterados que la alcaldesa no los podría recibir, pues había salido a Hermosillo a cubrir una obligación, lo cual interpretaron como un desaire.

Allí surgieron manifestaciones varias, una de ellas la “espada de Damocles” que siempre pende sobre el Municipio, que es “cerrar” la llave del acueducto”, lo cual esta vez, dice el representante yaqui, ocurriría “mañana a temprana hora”, lo cual podría evitarse si la alcaldesa Sara Valle acude a la comunidad de Vícam a atenderlos.

La versión de Piña Gutiérrez coincide con la de otros representantes que declararon en Vícam y Ciudad obregón sobre el mismo tema.

Piña dijo que los han invitado (a la alcaldesa y sus funcionarios) desde el año pasado y “nunca fueron, nunca, y lo digo como ciudadano, como autoridad y como tropa”.

EL ACUEDUCTO

Presuntamente, la alcaldesa estuvo en Hermosillo tocando el tema del agua y saneamiento ante la Comisión Nacional del Agua, por eso no asistió al encuentro con representantes yaquis.

El problema del agua es crítico en la región y ahora se agrega el desecho de la misma, que genera un problema de salud difícil de resolver, por la antigüedad de las redes de agua y drenaje.

El acueducto Río Yaqui-Guaymas-Empalme fue una obra muy demandada por esta región en los años 80, para resolver la crítica escasez del líquido en la región y en ello se centraron las campañas políticas de 1988.

Ese fue también el discurso del alcalde cuando en campaña, llegó uno de los candidatos a la primera magistratura del país, Carlos Salinas de Gortari, quien ofreció al candidato priista local, Florentino López Tapia, trabajar en el tema y, al ganar ambos la posición buscada, se trabajó y logró la ambiciosa obra.

Fue una línea conductora de 326 pulgadas con ductos metálicos aportados por Pemex, financiamiento de Banobras y apoyo conjunto de la Secretaría de Agricultura y el Gobierno del Estado.

Se creó una batería de 11 pozos en la margen izquierda del Río Yaqui al norte de Ciudad Obregón –de los cuales “sobreviven” 8—para conducir un metro cúbico del bebestible, suficiente para abasto de los próximos 20 años a partir de 1992, lapso sobradamente rebasado, y meta no alcanzada, como tampoco se alcanzó a cubrir el monto del acueducto por parte de los usuarios.

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