ASESINATO DE NIÑA DE DOS AÑOS EN CAJEME, NOTICIA NACIONAL; AQUÍ, “NO PASA NADA”

ASESINATO DE NIÑA DE DOS AÑOS EN CAJEME, NOTICIA NACIONAL; AQUÍ, “NO PASA NADA”

SSSSSSSS… Un desgraciado ataque armado, de los que abundan a diario en todo el país, en Sonora y en particular en una región tan violenta como el municipio de Cajeme, dejó como saldo mortal a una pequeña de tan solo dos años de edad. Era imposible evitar que la triste noticia fuera de alcance nacional. Aun queriendo ocultar la noticia para no incurrir en una difusión “amarillista” de la información, como les dio a las autoridades por afirmar, para ocultar su incapacidad de hacerle frente a esta situación en la que el crimen organizado tiene la sartén por el mango.

Los pormenores de lo ocurrido son lo de menos; poco importa si en el ataque armado resultaron muertos otros individuos –el verdadero blanco de los agresores, que no la pequeña, aclararon presurosas las autoridades- y herida otra mujer, o si los abatidos se dedicaban al mercadeo de drogas.

No vale decir que son culpables quienes expusieron la vida de la niñita, llevándola consigo en un auto, a sabiendas de que tenían cuentas pendientes con “alguien” y que en cualquier momento les podría suceder lo que sea. No. Eso es lo mismo que sugerir de manera insistente, que en el reciente caso del médico del IMSS desparecido hace unas dos semanas y encontrado muerto, también en Cajeme, el único que tuvo la culpa fue él por, primero, involucrarse sentimentalmente con una paciente y principalmente por no darse cuenta de que estaba conectada a un grupo criminal.

Al parecer, en estos tiempos, se agrega un nuevo criterio a la forma de entender la problemática social de la inseguridad, el entorno violento que nos ahoga y sus consecuencias: Si les va mal es porque andaban en malos pasos. Y una extensión de lo mismo, que sería la sugerencia de no salir a la calle sin necesidad, porque “afuera está que arde”.

Si nos basamos en ese criterio, pues es fácil entender que las casi 140 mil víctimas de homicidio doloso registradas desde diciembre de 2018 a la fecha, se deben a que los mexicanos de estos días son cada vez más proclives a la delincuencia, de ahí esos resultados.

Por lo visto, las cosas no solo no mejorarán, sino que seguirán así por un largo tiempo más, porque no se vislumbra por ningún lado que la actual estrategia de ignorar lo que está ocurriendo, o de minimizar los alcances de tragedias como la de la menor de dos años baleada por elementos del crimen organizado.

La realidad de Cajeme, cuya cabecera es esa “tierra de nadie” llamada Ciudad Obregón, es que se encuentra en el sexto lugar de los municipios y ciudades más violentos del país, según datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana presentada el pasado mes de enero. Y ni quién le ponga remedio a eso.

Pero no todo son malas noticias: El pasado mes de enero se registraron solamente 25 víctimas de homicidio doloso en ese municipio lo cual, desde el ángulo oficial son buenas nuevas, pues es una cifra menor a los 35 asesinatos registrados el mismo período; pero del año pasado, según datos de Seguridad Pública local. Seguramente la Mesa Estatal para la Seguridad y la Paz, o como se llame, tuvo mucho que ver en esa reducción.

En el caso de esta menor de dos años, Ingrid Miosoty, asesinada el pasado domingo, apenas los Comités Ciudadanos de Seguridad Pública de Sonora, así como el de  y de Hermosillo, demandaron justicia. Exigen que se aplique toda la fuerza del Estado para dar con los responsables de estos lamentables hechos, al tiempo que señalan que en 2022 fueron 44 menores de edad las víctimas de homicidio doloso.

Y su pronunciamiento fue el de “No podemos permitir que más personas inocentes sean víctimas de la violencia”, algo muy similar al de las autoridades policiacas las cuales, con más frecuencia, salen a lamentar las muertes de personas inocentes, sin que se aprecie un barrido enérgico, con toda la fuerza del Estado, de grupos criminales.

Ninguna asociación civil más, ni una sola, ni de mujeres “de blanco”, o de la 4T, ni de jóvenes, NADIE más se pronunció ante la muerte de Ingrid, como debiera ocurrir en una sociedad que realmente siente la tragedia que estamos viviendo. Aquí no pasa nada, suceda lo que suceda.

Lo único cierto es que mientras las autoridades sigan haciendo lo mismo, los resultados seguirán siendo los mismos, tal como reza el clásico y seguirá creciendo la cifra de homicidios dolosos en el país, en varios estados en los que está focalizada la violencia.

Aquí en Sonora, Cajeme, Guaymás-Empalme, Caborca y San Luis Río Colorado seguirán aportando noticias como la de Ingrid, mientras la sociedad seguirá indolente ante esta situación de altos índices de criminalidad en todos los renglones, desde el trasiego de las drogas con mayor demanda en los Estados Unidos (y aquí también), homicidio doloso, sin olvidar el “inexistente” cobro de piso.

Y de seguirse presentando muertes de infantes a manos de la delincuencia, no tardarán mucho en decirnos que son los niños los únicos culpables de lo que les pase, por andar con sus padres o familiares cuyo entorno es delictivo. En fin.

SSSSSSSS… Nada bueno augura que el presidente Andrés Manuel López Obrador haya rechazado este lunes el llamado al diálogo del presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Santiago Creel, bajo el argumento de que la oposición quiere, busca prebendas y que regresen “los moches”.

Y rompió la posibilidad de que en un futuro vaya a haber algún acercamiento, pues en sus propias palabras: “Tiene que haber respeto, pero no somos iguales, hay quienes apoyaron y siguen apoyando un modelo que beneficia solo a las minorías, por eso existe un bloque conservador que tiene su influencia relativa, pero hacen valer sus derechos en el Congreso y lo mismo en el Poder Judicial, pero como hablábamos, esto es bueno y no vamos nosotros a dejar de insistir en los cambios. Ayer lo dije, vamos a continuar impulsando la transformación en beneficio del pueblo”.

“A veces cuando dicen ‘queremos diálogo’, nosotros decimos ‘¡no!’. No es que no respetemos y que en la democracia debe de haber pluralidad, es que el diálogo que ellos quieren busca prebendas, es regresar a los moches”, dijo.

Dialogar no es ceder, aunque así lo vea el Presidente López y México no es solamente un país en el que la gente viva pensando solamente en la próxima elección, como ocurre con el mandatario federal. Los mexicanos trabajan, estudian y se ganan la vida como pueden; aspiran a un mejor nivel de vida y por ello se entregan a sus actividades cotidianas.

Esa es la diferencia con López Obrador: Su mundo es la elección del 2024 y quizá por eso se le aprecia cada día¿ más malhumorado, amargado, más solo, aislado hasta de sus propios cuadros y molesto ante las manifestaciones de la sociedad que cada vez menos acepta “sus verdades” de las mañaneras como textos de La Sagrada Biblia. “Y lo mejor es lo peor que se va a poner”.

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