AUDITORÍAS DE ISAF NO SON PARA AGRADAR A LOS POLÍTICOS

AUDITORÍAS DE ISAF NO SON PARA AGRADAR A LOS POLÍTICOS

SSSSSSSS… Causó bastante extrañeza en varios círculos de opinión de la entidad la actitud que asumió la dirigencia estatal de la CTM al emplazar a una huelga generalizada todas las empresas donde esta organización sindical tiene presencia en Sonora, pues el impacto de esta paralización en una sociedad lastimada por la crisis sanitaria y económica, que apenas se está recuperando de varios meses de inactividad forzada a consecuencias de la pandemia de OVID19.

Causó extrañeza porque suena fuera de lugar esa “lucha por los derechos de los trabajadores” no porque no sean legítimos, sino porque más allá de las diferencias en las negociaciones entre las partes, en ninguna entidad del país ha habido un emplazamiento de esta envergadura por prácticamente un “quítame esa paja” y menos en otro país, cualquiera que Usted mencione, en estos momentos en que el fantasma del rebrote del Coronavirus amenaza con seguir diezmando a la población.

Sonora está de momento en amarillo según el Semáforo Epidemiológico; pero está rodeado de estados con una marcada tendencias hacia la segunda oleada de COVID19, cuando apenas se está recuperando la economía y a duras penas las autoridades sanitarias pueden contener el avance del mortal virus.

Esos son problemas mayores no solo de los gobiernos de los estados o del federal y el de Sonora no es la excepción; con la esperanza de que todos juntos los sectores caminen en la dirección de la recuperación económica, un emplazamiento de este calibre se queda solo, aislado, sin validarse ni social ni políticamente más que para un grupo de trabajadores que tienen que jalar con las decisiones de sus dirigentes, es cierto, aunque muchos de ellos saben que la medida es excesiva, es incongruente, está fuera de la dramática realidad que estamos viviendo.

La huelga de alrededor de 500 ó 600 choferes del transporte urbano de Hermosillo no es algo que asombre a los usuarios, ni a la sociedad, ni a nadie; se parece como una gota de agua a la otra a los paros locos que hace el sindicato de trabajadores del Ayuntamiento –o hacía, porque la Alcaldesa Célida López los trae a raya- y sólo generan el repudio de la comunidad.

Existen diferencias en las negociaciones por fuerza, siempre; pero esas se desvanecen dialogando, aportando lo mejor de sí cada parte trabajadores y patrones, algo a lo que están ambas obligadas. Pero, de buenas a primeras emplazar a paros del servicio de transporte y si hay una respuesta lógica a ese exceso, llevar su amenaza a otro nivel, quizá sea válido en otras circunstancias; pero no en circunstancias como la que estamos viviendo, repetimos. Suena extraño y da a pensar mal.

Da a pensar mal, porque quizá sea el propósito de la dirigencia de esa central obrera desestabilizar a una entidad que ha recibido los elogios del propio presidente Andrés Manuel López Obrador y de organismos que califican el desempeño gubernamental. De llevar a cabo esa huelga generalizada, seguro afectará a los empresarios, sin duda; pero a los que afectará aún más es a los cientos de miles de trabajadores que verán afectadas sus fuentes de empleo e ingresos y con ello, los alimentos en la mesa de su hogar. Todos ellos son más importantes que los 600 trabajadores del transporte urbano de Hermosillo.

Por eso suena ilógico y hasta irracional ese emplazamiento.

Aunque quizá, por tratarse de tiempos políticos, sea una estrategia para comprometer a uno de los seguros candidatos a la gubernatura del estado que está por llegar a Sonora, recién separado formalmente de su responsabilidad a nivel federal. Puede ser.

Si así fuera, flaco favor le haría a este personaje meterlo en el ajo de “una lucha por los derechos de los trabajadores” que no resíste el menor análisis sin que se le etiquete de calentura preparatoriana, de esas huelguitas radicales que solo servían en el pasado para dar a conocer a liderazgos estudiantiles, una etapa ya muy superada en Sonora y en México, que ojalá a nadie se le ocurra revivirla.

El sonorense de estos días, el empresario, el trabajador, formales e informales, o desempleados, no importa, sólo piensan en sobrevivir a la pandemia junto con su familia y los efectos perniciosos de una huelga de estas proporciones, con un sustento tan pueril, no los haría sentir sino rabia y repudio hacia esa causa.

Y ya no digamos qué grado de descalificación produjo en muchas personas el plantón que hicieron algunos choferes frente a la casa de la gobernadora Pavlovich; más bien causó pena ajena ver a estos empleados cetemistas ser empujados a un ridículo, pues no hay relación entre la persona del Ejecutivo Estatal y las autoridades laborales que incida en las negociaciones entre los concesionarios del transporte urbano y el sindicato de choferes. No es en ese bulevar donde están las mesas del diálogo que en este momento es tan necesario.

En fin, capacidad de negociación, cordura, inteligencia y habilidad como políticos la tienen los dirigentes de la CTM, los empresarios transportistas y las autoridades del trabajo. La comunidad sonorense confía en que no llegarán a cumplir esa amenaza. Aunque fuera la misma práctica que se ha visto en otras ocasiones, esta vez los tiempos son otros.

Antes, como antes; ahora, como ahora. Y lo de hoy es evitar a toda costa lo que quiere hacer la CTM apoyándose en la serenidad y la altura de miras. No hay de otra.

SSSSSSSS…  Las auditorías del ISAF y sus resultados no son para agradar a los políticos, dijo en tono suave, tranquilo, muy a su estilo, Jesús Ramón Moya Grijalva, Auditor Mayor del Instituto Superior de Auditoría y Fiscalización, quien además es un perfil con la más amplia experiencia en el campo de la administración pública.

En su visita ayer a la Mesa Cancún, este experimentado funcionario brindó una detallada exposición sobre las funciones del ISAF, entre las que se cuentan revisar y fiscalizar los estados financieros, las cuentas públicas del Estado y Municipios, así como los ingresos y egresos, lo mismo que el manejo, custodia y aplicación de los recursos públicos y de igual manera, la deuda pública de los poderes del Estado de Sonora contraída con los particulares.

En un solo renglón, el ISAF se encarga de vigilar el origen y aplicación de todos los fondos públicos del Estado sin importar su procedencia.

Pero la puntualización que hizo Moya Grijalva sobre las auditorías del ISAF con la que iniciamos este comentario es muy certera, pero sobre todo oportuna, pues en fecha reciente este organismo entregó a la Comisión de Fiscalización del Congreso del Estado, el informe sobre los resultados de la revisión de las cuentas públicas 2019 del Estado y Municipios, lo que ha generado alguna polémica por las calificaciones otorgadas a algunos de los municipios. Aunque esto último sucede año con año.

Comentó que es muy común que se le señale al ISAF que no ejerce una acción coercitiva sobre quien o quienes pudieran parecer como presuntos responsables de fallas administrativas o de un daño patrimonial; pero recalcó que su función es la de revisar las cuentas públicas. “No somos una instancia investigadora de delitos como lo es la Fiscalía Anticorrupción de Sonora (FAS)” y añadió que esta tarea debe hacerse de manera muy meticulosa por parte de los auditores del ISAF, para evitar que los expedientes que se arman puedan ser invalidados jurídicamente.

 

Es por ello, explicó que el ISAF invierte bastante tiempo y recursos en la capacitación de sus elementos, pues de lo que se trata en lo fundamental es de coadyuvar a la mejora de la función pública mediante una fiscalización apegada a la integridad y a la legalidad en beneficio de la sociedad sonorense.

Destacó Moya Grijalva que en las últimas revisiones a las cuentas públicas en Sonora ha habido cada vez menos observaciones administrativas, en virtud de la capacitación que también se les brinda a los servidores públicos y porque a los infractores se les han aplicado sanciones las cuales han causado un notorio efecto positivo en el ejercicio del gasto público.

Para dar una idea del trabajo desplegado por el ISAF en la Cuenta Pública 2019 del Estado y Municipios, dijo que son más de 1,600 las observaciones las que se han formulado, muchas de las cuales fueron subsanadas pues eran de procedimiento.

Sin duda, Moya Grijalva es un convencido de que la capacitación es la clave de para alcanzar un ideal de calificación en el ejercicio del gasto público y lo ejemplificó con que del 2018 al 2019, en lo que respecta a los fondos estatales, la cantidad de recursos observados se redujo de poco más de 200 a los 41 millones de pesos, mientras que en los de origen federal disminuyeron prácticamente a cero las anomalías encontradas por los auditores.

Habló también del alcance de las auditorías como instrumento para obtener un panorama lo más certero posible de cómo se ejerce el gasto. Apuntó que es alrededor del 40 por ciento del universo a analizar lo que normalmente se revisa, en tanto que el del ISAF es del 82 por ciento, lo cual nos da una idea de la precisión de los diagnósticos a los que llega este organismo.

Pero con todo y esas aclaraciones, Moya Grijalva subrayó que revisar una cuenta pública y llegar a la conclusión de que se ha habido una presunta afectación patrimonial es un proceso muy delicado y que es sobre los auditores del ISAF que recae la responsabilidad de bien sustentarla con todos los elementos posibles, pues de no hacerlo así se corre el riesgo de que a la primera de cambios, se venga abajo un expediente y no haya el resarcimiento del perjuicio. “Además, no se puede, ni se debe asumir jamás que alguien es responsable de la comisión de un delito sin antes comprobársele de manera irrefutable, pues se corre el riesgo de dañar su imagen pública o en su defecto, evitar la aplicación de la ley”.

Nos queda claro que para el titular del ISAF Sonora está por encima de todo cumplir con los lineamientos del Sistema Estatal Anticorrupción y del Sistema Nacional Anticorrupción, instancias en las que su trabajo ha sido bien calificado y que ni ayer, ni hoy ni mañana permitirá que las presiones políticas cambien el sentido de sus informes.

“Las auditorías del ISAF y sus resultados no son para agradar a los políticos” quizá sea un mensaje que seguramente llegó a sus destinatarios., o para el que le quiera entender. No hay de otra.

Ya abordaremos en posteriores entregas otros aspectos del encuentro del Auditor Mayor y los “cancunes”; pero , por lo pronto, la de Ramón Moya Grijalva fue una de las exposiciones más interesantes que sobre tema alguno se haya puesto sobre la Mesa Cancún, pues ofreció un panorama muy amplio sobre el valioso trabajo que desarrolla este organismo, el cual pone a disposición de los servidores públicos las herramientas fundamentales para apegarse a los lineamientos de transparencia y rendición de cuentas y que, en coordinación con otras instancias han logrado en este sexenio, hacer la diferencia entre una administración con calificaciones altas en esos rubros.

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