Un llamado a Lilly Téllez

Un llamado a Lilly Téllez

Armando Vásquez Alegría

 

QUIENES YA TENEMOS rato en esto conocimos a Lilly Téllez cuando laboró en Telemax y por supuesto, en TV Azteca. Allá por 1992 –al igual que un servidor, dijo el presumido–, obtuvo un premio estatal de periodismo. Se me hace raro que en internet su currícula https://bit.ly/3o1cVnk no mencione que laboró en comunicación social del Ayuntamiento de Hermosillo a mediados de los noventa según mi gastada memoria.

Cada vez que íbamos al bar de Julián García, su tío, nos hablaba de ella, pero respetuosos por ser el dueño, hacíamos cómo que no la conocíamos y lo dejábamos hablar con admiración. Es aún su heroína y más cuando aquel 22 de junio del 2000 sufrió un atentado a balazos en el que ella sintió que se iba a morir. A todos los que la conocíamos nos preocupó. A los dos años atraparon a los perpetradores, aunque nunca al autor intelectual.

Viene el caso porque los periodistas sonorenses siempre hemos querido tener un representante en cámaras legislativas como en su momento se intentó con Armida Bernal quien desgraciadamente perdió las elecciones para ser diputada local.

Hoy tenemos a María Dolores del Río, nuestra secretaria de Seguridad, licenciada en ciencias de la comunicación, pero la sentimos sin la capacidad requerida para abogar por la seguridad de los periodistas sonorenses y existe el run de que será de las que sean destituidas en abril –entre otros–, cuando Alfonso Durazo regenere su gabinete haciendo el primer corte. Pero ese es otro tema para más delante.

Nos queda Lilly.

Me dio gusto y se lo dije, cuando fue candidata por Morena para el Senado, haciendo fórmula entonces –2018–, con el hoy gobernador Durazo. Pensé que a lo mejor no me iba a reconocer pues habían pasado muchos años de la última vez que nos vimos. Me saludó efusivamente y por eso aprovecho el arrión.

Me decepcionó un poco cuando demandó a compañeros periodistas ante la entonces PGR por una serie de señalamientos que le hicieron en campaña y no aguantó vara. Se justifica su demanda, pero no se comprende porque, además de candidata, entró al ámbito político en el cual ya sabe usted el dicho popular. Total, su demanda la hizo a un lado o no prosperó lo cual no es tema.

Lo que si lo es, es que en lo que va de este nuevo régimen van medio centenar de periodistas asesinados y es el tercer año de gobierno. Durante el sexenio de Felipe Calderón mataron a 48 colegas y 47 con Peña Nieto.

La última periodista asesinada en Tijuana, Lourdes Maldonado, le ganó un caso laboral tras nueve años, a Jaime Bonilla, https://bit.ly/3H4YqGj   ex gobernador de BC y actualmente según esto será nombrado subsecretario de Gobernación y hasta ha recibido felicitaciones al respecto. https://bit.ly/3fZmmPK

Existe modo, tiempo, lugar y hasta motivos para pensar que fue ese caso el origen de su asesinato. La misma periodista habló del miedo que tenía de que la asesinara el conocido empresario televisivo ante el mismo Amlo en una de las mañaneras.

Pero no se le hizo caso. ¿Cuántos más deben morir?

Estamos un tanto desilusionados con la colega ¿o ex colega? Téllez pues no hemos visto que encabece la lucha de miles de periodistas que en el país muestran su enojo ante lo que ocurre actualmente y que se nos oprime el corazón cada vez que nos enteramos del asesinato de un periodista y no pasa gran cosa pues el 90 por ciento de los asesinatos no son esclarecidos. Salvo en Sonora, por supuesto, cuya estadística es al revés en un 70-30.

Entiendo el asunto de que la investigación del MP y todo el procedimiento que cualquier ciudadano merece, pero no se debe olvidar que el asesinato de un periodista es acallar cientos o miles de voces que hay detrás, de allí la culminación del mecanismo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas que ha resultado ineficaz e ineficiente.

Sobre todo, porque en los años 2019 y 2020 se destinaron 783 millones de pesos, mientras que en el 2021 se aprobaron 227.6 millones de pesos y se solicitó una ampliación de 189 millones de pesos, lo cual daría un presupuesto total de 416.6 millones de pesos. Siempre a la baja. ¿Qué tanto le hubiera costado a Lilly incidir en ello?

Insisto y es cierto, la senadora sonorense tiene mucho trabajo en distintas áreas. Pero, ¿acaso no pudiera darse un espacio en su apretada agenda y citar a todos los dirigentes de organizaciones de periodistas del país para establecer una nueva metodología de trabajo?

¿Acaso no ha entendido la senadora que el asesinato de colegas es solamente una variante de este nuevo régimen que busca imponer la ley mordaza ahora que la SCJN determinó que habrá censores para el trabajo que desarrollan los colegas de radio y televisión y que se tienen sesenta días para que haya voces que demanden contra esta aprobación vía IFT? https://bit.ly/34bHyiw y https://bit.ly/3u1YoLQ

Ahora que abandonó Morena, debe entender que aquellas frases calificativas despectivamente que dijo de comentócratas y opinólogos quedaron atrás.

¿Ya olvidó acaso aquella ocasión que intentó este gobierno que todo poseedor de un celular tuviera que incluir sus datos biométricos dizque para abatir la delincuencia, pero en contraparte reforzó la política de abrazos y no balazos?

¿O la más reciente, ahora que quieren limitar al máximo el uso del internet y las redes sociales mediante una iniciativa de ley que sigue latente y que se utiliza en países totalitarios como China o Corea del Norte?  https://bit.ly/3g0fe5s

Hay un peso histórico en todo esto y no lo tenemos los periodistas en nuestros hombros pues bien que mal –y lo sabe muy bien Lilly–, los funcionarios pasan y nosotros seguimos aquí. Y si bien, comprendemos y justificamos su actuar, posición y pensamiento, pero no olvidamos que es periodista (nunca dejará de serlo), y por ello el llamado a que actúe a favor del gremio.

Nada más ella comprende seriamente nuestra labor y no contamos con ningún legislador que abogue por nosotros y nuestra chamba. No hay más. Nos urge que saque su espíritu de sonorense agresiva y defensora de las causas justas y el periodismo hoy, está en riesgo pues por más medidas de protestas que se realicen pro caídos o luchas que atentan contra la libertad de expresión, en este régimen de Amlo, nadie nos hace caso.

Es una lástima, pero es la verdad y el Estado de Derecho ha sido una y otra vez pisoteado. ¿Qué nos espera en los próximos tres años?

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…

Correo electrónico: archivoconfidencial@hotmail.com

Twitter: @Archivoconfiden

https://www.facebook.com/armando.vazquez.3304

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