No cerró el acueducto y por eso fue a la cárcel, dice Padrés; el cierre lo prometió Peña Nieto a los agrotitanes de Cajeme; la amenaza cumplida la hizo Osorio Chong

No cerró el acueducto y por eso fue a la cárcel, dice Padrés; el cierre lo prometió Peña Nieto a los agrotitanes de Cajeme; la amenaza cumplida la hizo Osorio Chong

HERMOSILLO, Son., 25 de octubre de 2021.- Guillermo Padrés trata el tema del acueducto como “otro encontronazo muy fuerte”, en la entrevista que le hizo Luis Alberto Medina en “Proyecto Puente”.
Así lo narra:

“Yo caí a prisión porque me le enfrenté, porque no cedí a las presiones del presidente Enrique Peña Nieto, porque no estuve de acuerdo con sus políticas públicas”.

Quiso manipular tanto a Sonora, me le enfrenté, “me costó muy caro y fui un preso político de los corajes y de la desmedida del abuso de poder que hizo”.
Y algo muy revelador: “utilizando, por supuesto, a toda la estructura de su partido aquí y a Claudia Pavlovich, por eso estuve en prisión, porque no cedí a sus caprichos”.
¿Cuáles caprichos? Se le pregunta. Responde que Peña Nieto no tenía interés de ayudar a Sonora, “ni venía”, pero reconoce al decirlo, que “a lo mejor porque yo traigo cierto rencor con él”.
Recuerda la polémica del acueducto. Peña se había comprometido, como candidato, a cerrar el Acueducto Independencia, lo dijo en Cajeme, “sin importarle las miles y miles de familias de aquí de Hermosillo, los niños en la escuela, los adultos mayores, él dijo yo lo voy a cerrar, quería votos y estaba dispuesto a decir lo que fuera”.
Buscó concretar el Acueducto Independencia para resolver el problema del agua, como uno de los proyectos del programa emblema del padrecismo, el Sonora Sí.
Era hacer “lo mejor para Guillermo Padrés o hago lo mejor para el estado de Sonora”. Le fue complicado tomar esa decisión pero estudiaron opciones como la desalinizadora, otras fuentes de abastecimiento, pues en el muy corto plazo Hermosillo iba a tener agua 3 veces a la semana 2 horas al día. Había qué resolver eso.
Una desalinizadora generaría un recibo de consumo en la ciudad, 4 o 5 veces más caro; agua de mala calidad y cara mostró que lo más viable para la gente era el acueducto, un tema en el escritorio del gobernador, que nadie más pudo resolver.
La gente del Yaqui debería ceder “un poquito de su agua para que Hermosillo no tuviera sed, pero no hubo poder humano que los convenciera; tratamos de negociar, de veras que se les fueron grandes posibilidades a Cajeme por la cerrazón de estas personas”.
Acusó que “se les ofrecían todas las posibilidades y simplemente fue una cerrazón de orgullo que dijeron no; y todavía lo siguen diciendo, no. Y le buscamos por todos lados, no nomás el Gobierno del Estado, el Gobierno Federal, empresarios intervinieron y fue no, ahí fue también un costo político muy alto”.
Pero cree que valió la pena, pues si los hermosillenses abren la llave en la mañana y se bañan, “tal vez ya no se acuerden cuando ya no lo hacían”, y dice que es gracias a que Granados y Huásabas y los municipios de la Sierra Alta cedieron agua”.
LASIERRA ALTA CEDIO EL AGUA, NO CAJEME
Y aclara: “que nadie les diga que viene del Valle del Yaqui, no es correcto, es de los municipios de la Sierra Alta. Allá conseguimos gente noble que cedió derechos, así como los tienen los agricultores del Valle del Yaqui, la Tribu Yaqui, ellos también eran merecedores de ese reparto de aguas que dio inició con Cárdenas y que les dio a todos, de allá viene tu agua, dales las gracias a ellos”.
Los buscaron, asegura, “cuando nos topamos con pared” con los agrotitanes de Cajeme. Ahí empezó la obra magna y se comenzó a conseguir el recurso.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación le dio la razón al estado, es una obra legal; el agua potable tiene prioridad para el consumo humano.

Guillermo Padrés dijo coincidir con Cuauhtémoc Cárdenas, quien pidió cerrar el acueducto porque se deben respetar las aguas que les corresponde a cada quien, pero “así como se le debe de respetar a la tribu Yaqui, se les debe de respetar a los agrotitanes de Cajeme, se le debe de respetar a Huásabas, a Granados y a todos los municipios que viven en la orilla del río Yaqui”.
Si se les respeta a ellos “se les debe de respetar a los de arriba y ellos son los que le están cediendo agua a Hermosillo, que no los confundan, no se les está tocando ni una gota de agua ni a la tribu Yaqui, ni a los agrotitanes”, y remata señalando que no se ha dejado de sembrar una sola hectárea y no hay ninguna afectación después de de 10 años.
Que se cierre el acueducto, “no puedo estar de acuerdo”, dice, y “fue (en) gran parte por lo que a mí me metieron a la cárcel”, revela. Desde que llegó Peña “ya me di cuenta que yo andaba en problemas, por su actitud y su forma de gobernar”.
Cuando Peña llegó el acueducto ya funcionaba, pero él había prometido que lo iba a cerrar. Se se buscó compensar a Cajeme, pero ellos solo querían cerrarlo. Y se les fueron miles y miles de millones de pesos con los que ahorita Cajeme estuviera transformado, la tribu Yaqui tuviera muchas otras oportunidades.
Incluso recuerda la oferta de apoyo de Felipe Calderón a la gente de Obregón, 2 mil millones de pesos, y no los aceptaron. Por “la cerrazón de estos amigos”, Cajeme perdió ese apoyo.
En Gobernación con Osorio Chong, no hubo acuerdos porque “todo era cierra el acueducto”.
El presidente Peña nunca recibió a Padrés, producto del resentimiento político porque le arrebató sonora.

LA AMENAZA DE OSORIO

Fue Osorio Chong (Gobernación) quien le habló para darle “un recado del presidente de la República”; se fue a México, llega a la Segob y lo recibe “con una cara muy dura” y trato muy frío. El mensaje fue:

“El presidente te pide que cierres el Acueducto Independencia”.
El entrevistado vive el momento al describir lo que sintió: “Me cayó como bomba, sentí hasta que se me iba la respiración, me entró un escalofrío, no lo podía creer, me quedé en silencio, no lo podía dimensionar”.
“¿Cómo, señor secretario?
“Que cierres el Acueducto Independencia”.
Cómo cerrar una obra de 4 mil millones de pesos que ya está funcionando, legal. Pidió buscar otras soluciones.
“Que no”, la fría respuesta.
¿Cómo?
Que no hay otra opción, lo vas a cerrar.
Señor secretario déjeme hablar con el presidente…
“No, no quiere hablar contigo”.
“Ahí supe que estaba marcado mi destino”, reflexiona Padrés Elías.
Osorio le dejó clara la posición presidencial: “pues si no vas hacer caso, ya sabes lo que implica no hacerle caso al presidente de la República”.
“Ah carajo, dije, espérame, déjame defender mi punto, déjame defender…”.
El muro infranqueable: “no, el no hacer caso tiene sus consecuencias gobernador”.
A la interrogante de “¿Estás dispuesto a enfrentarlas” del secretario de Gobernación, el ex mandatario sonorense contestó negativamente: “no sé de qué me hablas, pero no me quiero ni imaginar qué me vas hacer… pero, pues, no lo voy a cerrar”.
La negativa le hizo sugerir el “ustedes ciérrenlo, ustedes tienen poder como la Federación, les doy las llaves del acueducto… ustedes ciérrenlo, yo no lo voy a cerrar”.
Otra vez la respuesta intransigente: “no, el costo político lo vas a pagar tú, no el presidente”.
No, Padrés dijo no haber pensado en costo político, sino en la gente.
Y allí vino la amenaza de “graves consecuencias”. No pudo explicar más, pues el frío y entonces encumbrado hidalguense se levantó y lo dejó sentado.
Confiesa Guillermo Padrés que esa amenaza “cambió mi vida personal” y la política de su gobierno.
Osorio Chong lo había amenazado a nombre del presidente, si no cerraba el acueducto.
Buscó al presidente. Se peleó con él “y se me vino encima todo el poder del Estado, con todos los medios de comunicación, con todas las dependencias en contra, cerraron la puerta a Sonora de una forma increíble”.
Define eso como abuso de poder, “corretear” a tus adversarios políticos y judicializar la política.
No le dijeron lo que le harían, pero “fue muy claro con el tiempo, cómo se fue armando todo”.
Y la acusación abierta contra Peña Nieto:
“El presidente se fue con todo contra sus adversarios, tanto internos de su partido como externos, se nos vino encima; a todos los que creyó él que le podíamos estorbar en su carrera política se nos vino encima y más cuando a él se le vino lo de la Casa Blanca y todo eso, pues más necesitaba gente con qué emparejar cartones. Y más cuando estaba persiguiendo gobernadores de su partido”.
Tenía que emparejar cartones y meter un gobernador de la oposición también
“¿Quién era su enemigo político en ese momento? Pues Guillermo Padrés, porque no quise cerrar el acueducto independencia. Fue muy clara su actitud al no ceder yo a ese capricho de él”.

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