Derrames petroleros paralizan la actividad pesquera en Tabasco y Veracruz

Derrames petroleros paralizan la actividad pesquera en Tabasco y Veracruz

La actividad pesquera en el Golfo de México enfrenta una de sus crisis más agudas debido al impacto acumulado de la actividad petrolera y la falta de remediación ambiental por vertidos de hidrocarburos. El problema ha escalado a los tribunales: en marzo pasado, un derrame de hidrocarburos afectó la zona sur de Veracruz y, casi cuatro meses después, más de 600 pescadores de Jicacal, en Pajapan, decidieron unirse para interponer una denuncia ante el Poder Judicial Federal por las afectaciones. Sin embargo, acusan que no han recibido respuesta y, mientras tanto, los daños a su medio de trabajo siguen.

En el municipio de Paraíso, Tabasco, la infraestructura energética ha desplazado a las embarcaciones ribereñas, limitando sus áreas de captura y alterando la dinámica marina.

“Somos testigos de lo que pasa por los derrames, no nada más hay derrames aquí en Dos Bocas en Pemex; también hay derrames mar afuera en las líneas, hay derrames de crudo y gas, y todo eso espanta al pescado, lo aleja más”, detalló Francisco Javier, pescador local de 28 años, quien pertenece a una generación que ve diluirse el sustento familiar.

La transformación de la costa tabasqueña ha sido drástica en las últimas décadas, donde el crecimiento de las plataformas e instalaciones portuarias restringió el libre tránsito y la productividad que antes caracterizaba a la región.

Los productores formales e informales –que en conjunto superan los 28 mil– reportan que las restricciones de seguridad industrial representan un obstáculo severo para mantener sus volúmenes de captura.

Hace 40 años era una maravilla la pesca, cuál más quería ser pescador porque había demasiado producto. Ahora, de unos 15 años para acá, la cosa cambió por las afectaciones y ahorita no nos dejan trabajar por el área de plataformas”, explicó Alberto García, conocido como Gordo Beto.

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