Sacudida en Palacio de Empalme; bajan del ring a encargado de auxiliares

Sacudida en Palacio de Empalme; bajan del ring a encargado de auxiliares

Primera caída

Después de dura lucha por conflictos con agentes auxiliares, azotó en la lona el encargado de la policía auxiliar, Marco Hernández quien, para mayores señas, es hijo del consuegro del alcalde, Marcos Hernández, hoy por hoy director del rastro municipal. Ya Marcos Jr. tenía múltiples quejas por prepotencia pero el golpe que lo bajó del ring fue la constante inconsistencia en el recurso que debe ingresar por policías auxiliares.

En su lugar, ayer fue nombrado Miguel Becerra, vecino y amigo del alcalde Miguel Francisco Javier Genesta Sesma, a quien le tocará resolver los problemas que dejó Marquitos. Por cierto, Hernández sigue siendo coordinador de vendedores ambulantes pero, desde su salida de la auxiliar, no se ha presentado a la oficina, así que lo más probable es que cause baja inmediata.

Segunda caída

De pronóstico reservado la lucha interna en Palacio Municipal de Guaymas, por el poder de las áreas de finanzas. En una esquina, el contralor Daniel Morales Pardini, la tesorera Célida Botello y en la otra, se suben al encordado el síndico Martín Ruelas, el oficial mayor, Luis Javier Gaxiola y, la sorpresa, Alejandro Rodríguez Zapata. El jaloneo puede traer algo bueno, porque el grupo de los ex caudillos busca solo reconocimiento a su figura, recuperar facultades cedidas en lo económico a la oficina de finanzas. El oficial mayor no quiere problemas legales por eso reclama tener injerencia en proveedores y contratos de servicios que ni siquiera lee, solo firma.

El síndico ha pedido respeto a su área y, Alejandro Rodríguez intenta equilibrar la balanza, que no haya exceso en el uso de poder. De entrada, en la tesorería no fue bien visto el movimiento, pero a la larga, lo mejor será que cada uno de los funcionarios haga lo que le toca, así Célida tendrá más tiempo para sacar adelante problemas y el contralor, se puede concentrar en lo suyo. Por lo pronto, la alcaldesa Sara Valle ha dejado que la lucha siga, pero llegado el momento tiene que intervenir para evitar que arda el ring.

Tercera caída

Y donde brincó la liebre en posición de lucha fue en la coordinación de jueces calificadores, con Ernesto Granados como personaje principal. El abogado es juez de turno y tiene rato con señalamientos sobre irregularidades en el desempeño de Antonio de Marcos, titular de la dependencia que, de un salto en el ring, le volteó la función al inconforme al ponerlo a disposición de oficialía mayor por pérdida de confianza ante supuesto faltante de dos depósitos.

En la semana, Granados fue visto en la planta alta de Palacio Municipal con comprobantes de depósitos por multas y pruebas de su inocencia, pero no solo eso, llevaba bajo el brazo un papelero que, dice, son elementos probatorios de un manoteo en jueces calificadores. Se sabe que el abogado habló con la secretaria del Ayuntamiento y, hasta ayer, su nombre figuraba en los turnos normales, pero se dice que es cuestión de días para que el funcionario deje el cargo. Él ya lo ha dicho, si lo corren exhibirá las pruebas de corrupción a la presidenta municipal, así que el tiro está igual de bueno que una lucha de Blue Demon.

El Tirabuzón

Desde la tercera cuerda se lanzó el ex tesorero Manuel Orduño contra el secretario del Ayuntamiento, Francisco Palacios y todo por un expediente. El contador exigió documentos, se enojó porque no se los dieron y por el modo de Palacios, quien contó después que había sido víctima de amenaza de muerte. El pleito quedó en nada, pero ya se señala que todos los que entran a la oficina de la secretaría salen furiosos y eso que es el área encargada del oficio político.

La Quebradora

Al cierre de la función, el sindicato del Ayuntamiento seguía con la reunión en la sede de la agrupación, para dar a conocer el resolutivo sobre el conflicto por el reconocimiento de 42 sindicalizados. Del fallo judicial, dependerían las acciones a seguir por parte de unos 220 trabajadores.

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