La música, medicina del alma

La música, medicina del alma

La cantante y compositora mexicana Natalia Lafourcade logró cantar a dúo con exponentes musicales tan diversos como Aida Cuevas, Ángela Aguilar, Café Tacvba, Carlos Rivera, Jorge Drexler, Los Cojolites, Los Macorinos, Mon Laferte, Panteón Rococó y Pepe Aguilar en el show Un canto por México.

En el espectáculo, cuyas ganancias se donarán a la reconstrucción del Centro de Documentación del Son Jarocho (CDSJ), en Jáltipan, Veracruz, y que será levantado a partir de enero de 2020, Lafourcade conjugó una fiesta de música mexicana, los temas de su composición y el coro del público durante todo el concierto.

¡Muchísimas gracias! Buenas noches. Tengo el corazón que se me va a salir del cuerpo, lo tengo aquí. Venimos preparando este concierto con tanto amor y cariño, han sido horas. Era para una causa y ahora se ha convertido hasta en un disco doble.

Esta noche, aquí en este escenario, me siento afortunada de tener a los mejores músicos de México, una orquesta y un mariachi hermosos, a Kiko Campos, a ustedes y nuestra música mexicana, nuestra tradición, sus canciones y mis canciones, que ya no son mías, sino suyas y de todos los compositores mexicanos que nos han dejado tanta riqueza cultural. Nuestra música nos une. Pásenla bonito ¡Buen viaje!”, saludó la cantante.

Tras la apertura del concierto con Balajú, junto a la agrupación mexicana de son jarocho Los Cojolites, Lafourcade continúo con Serenata Huasteca antes de su primer invitado: Carlos Rivera, con quien cantó Mexicana hermosa.

Después de entonar Veracruz, Natalia invitó al escenario a dos voces de la música regional mexicana para interpretar La llorona: la experimentada Aida Cuevas y la joven Ángela Aguilar, hija de Pepe. En sus voces, la canción cimbró hasta la última fila de los espectadores del recinto.

Los Macorinos, Miguel Peña y Juan Carlos Allende, entraron a escena para arropar a Aida Cuevas y Lafourcade en Luz de luna

Este concierto no es mi concierto, es nuestro. Es un canto por México y estamos llenos de amigos y familia, por una causa muy importante que tiene que ver con la música.

Esta canción la hice para no olvidarme de dónde vengo, de mis raíces”, destacó antes de interpretar a Hasta la raíz, que se sumergió en los oídos del público en medio de arreglos nuevos.

Yo soy mitad mexicana y mitad chilena. Mi padre llegó a México en 1973. Es impactante y conmovedor lo que está sucediendo en Chile. Necesitamos despertar, liberar el alma y el espíritu, vivir en paz, tener libertad de pensamiento y espíritu”, expresó en referencia a las protestas en Chile por el costo de la vida, la salud, las pensiones y su nueva Constitución, entre otros desacuerdos manifestados por la sociedad civil.

Un derecho de nacimiento, junto a Dr. Shenka y Pateón Rococó, fue la canción idónea para exaltar el tema, levantar los brazos cual ritual energético y dejar los oídos abiertos a tal problemática latinoamericana.

Carlos Rivera regresó y lo hizo para cantar Recuérdame, de la película Coco: “Esta canción llegó como el destino, tocando mi puerta y abrió muchas puertas después”, expresó la cantante.

Aunque las estaturas contrastaron, las voces de la intérprete y Pepe Aguilar, unidas por Cien años, generaron un alarido gozoso de los asistentes. Tan sólo con ver al hijo de Antonio Aguilar en el escenario, aplaudieron su presencia, aun antes de cantar.

¡Qué grande es, qué grande es!”, dijo Natalia con doble connotación, al finalizar el tema, y saltó de pronto aludiendo a su estatura.

El uruguayo Jorge Drexler leyó unas décimas jarochas escritas desde el camerino, para “celebrar esta noche tan generosa y tan bonita”, antes de cantar junto a la mexicana Para qué sufrir.

Enseguida, la compositora y cantante chilena Mon Laferte cantó de frente y acompañando a la voz de Natalia, La trenza, para seguir ella sola con Amor completo, acompañada del mariachi.

Las mojigangas hicieron su aparición y Lafourcade bajó a las primeras butacas para bailar con la gente. Luego llevó con ella al escenario al cantante dominicano Alex Ferreira, quien acudió como espectador, para continuar danzando.

La banda Café Tacvba fue la última colaboración con Esa noche y Ojalá que llueva café: “Un día, cuando tenía como 15 años, le dije inocente a Joselo si podíamos hacer una colaboración ¡sin tener yo nada! Como 20 años después, los puedo tener aquí”, relató Lafourcade.

El cierre fue en su voz, guitarra en mano, con una versión acústica de Cucurrucucú Paloma, seguido de Ya no vivo por vivir —que cantó en vida con Juan Gabriel—, Nunca es suficiente, La bamba y Cielito lindo, prácticamente cantada por el público más que por ella misma.

Todos los boletos de este concierto, todo va a ir directito al CDSJ. Nunca me imaginé la magnitud de este sueño. Llevamos dos años trabajando, es un espacio comunitario muy importante… Ahora tenemos un disco que se va a donar para esta reconstrucción.

¿Por qué defender la música? Porque la música es una medicina muy importante para el alma. La música se nos mete, ¿o no? Por eso hay que defenderla y apoyar espacios donde Los Cojolites han trabajado durante 25 años”, expresó.

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