EL PRESIDENTE “NO ES NINGUN PENDEJO”

EL PRESIDENTE “NO ES NINGUN PENDEJO”

A LOS POBRES POR LA FE; EN SONORA, PASOS ADELANTE; INFORMACION ¿QUE SIRVE?

TEMO QUE SI ME QUITAN MIS DEMONIOS SE PUEDAN MORIR MIS ÁNGELES. RAINER MARÍA RILKE.

 

Insultar al presidente de México es una costumbre que los mexicanos hemos tenido por siglos. Lo registran así las hemerotecas y en la modernidad digital de hoy: la nube.

 

Mis recuerdos primeros de insultos presidenciales fueron contra Díaz Ordaz: “será una regla, será el compás, será el hocico de Díaz Ordaz”. Era muy bocón.

 

Luego con Echeverría no fueron menores. Recuerdo muchas parodias sobre su forma de hablar. Las charras eran más bien contra “la compañera” Ester Zuno.

 

A López Portillo no le fue tan mal al principio. Además se ejercía un férreo control gubernamental sobre las expresiones sociales. Su esposa doña Carmen y su hermana Margarita sin embargo recibieron candela.

 

Don José, luego de la histórica frase: “defenderé el peso como un perro” ya no vivió en paz, menos luego de su amorío con Sasha Montenegro.

 

De la Madrid fue un presidente que no generó mayores pasiones. Un buen presidente que se dedicó a estabilizar el país.

 

Pero el siguiente, Carlos Salinas de Gortari fue de los halagos más serviles en sus primeros tres años, a la saña cómica del peor de los vodeviles en la segunda mitad del sexenio. 

 

De ahí me brinco hasta Peña Nieto, al que siempre le llovió en su milpita. Fue al primero que recuerdo le llamaran “pendejo” abiertamente. Claro otros tiempos, ya había redes sociales.

 

Dicen los enterados, que la campaña de que Peña era un pendejo, la organizaron los estrategas de López Obrador. Y francamente a veces lo parecía. Bueno, todavía. Sin embargo, no lo es.

 

Mi teoría ha sido siempre que cualquiera que llega a ser Alcalde, Gobernador o Presidente, no es ningún pendejo. De diputados, no le digo nada, porque hay cada caso.

 

Una mediana inteligencia mental, una muy fortalecida emocional y buena dosis de sintonía entre realidad y circunstancia, decía Reyes Heroles, se conjuntan para llevar a esos puestos.

 

Si Peña era frívolo es otra cosa. Torpe para expresarse ante los medios, quizá. Yo más bien creo que le imponían. Poco lector, evidentemente, pero no por ello pendejo sino inculto.

 

Traigo a referencia esta pequeña reseña de cómo tratamos históricamente los mexicanos a nuestros gobernantes, porque empieza a ocurrir algo que era impensable hace unos meses.

 

Andrés Manuel ha sido el presidente mexicano quién ha arribado al cargo con el mayor respaldo popular en la historia. Gente de todas clases y sectores le apoyó. Desde los más recalcitrantes y ortodoxos izquierdistas hasta yunques de ultraderecha que se le sumaron, pasando por los priistas que le dieron los genes fundamentales a lo que es su movimiento de regeneración nacional.

 

Y nadie se imaginaba que a menos de dos años de su gobierno, se fuera pulverizando tan rápido ese apoyo, de tal suerte que ahora le gritan pendejo en algunos eventos, se lo dicen algunos comentaristas como Ferriz en las redes y se difunden cartones y memes con esta tendencia.

 

Peña Nieto, debe estar feliz por el acontecimiento. Hoy la gente ya no se acuerda de él ni como presidente ni lo hacen referencia como pendejo, claro, a menos que se le ofrezca al gobierno de la 4T.

 

Pero les debo aclarar algo. Lo que los memes dicen es ironía y broma, nada más. Lo que Ferriz de Con vocifera, es pura víscera. Andrés Manuel no es ningún pendejo.

 

Todo lo contrario, el manejo pulcro que ha hecho de la crisis del Coronavirus, lo demuestra con creces.  Podemos no estar de acuerdo -que no lo estoy- y argumentarlo; pero su estrategia es inteligente.

 

López Obrador está atendiendo a su gente, sigue la filosofía de Zygmund Bauman y le habla a la gente con la voz que la gente quiere oír: su propia voz. Se humaniza y se solidariza con los pobres, aunque nunca lo haya sido. Eso no lo hace un pendejo.

 

Electoralmente, le va a dar mucho en un futuro no muy lejano, si como es el objetivo, logra imponer por sobre la agenda de la salud, la agenda de la política, la lucha de clases y mantener la hipótesis, que el coronavirus es de ricos que se pueden atender y no de pobres a quienes hay que seguirlos amamantando, aunque ya sean mayores de edad.

 

López Obrador está con los peores porque le conviene electoralmente, porque no tiene dinero para darles el diario y porque si toma las decisiones que debe, su deidad se pulveriza.

 

LAVADERO. . . 

 

Un paso adelante en la estrategia para combatir contagios exponenciales del coronavirus, el que lleva siempre Claudia Pavlovich. . .  ella va actuando para prevenir Fase 3, una vez contenida la 2. . .  el riesgo sin embargo es que como en el país ye l mundo, la crisis pase de ser de salud, a económica, porque ahí sí que sin dinero no baila el perro. . .  el punto básico es que se actúa y se informa, pero nos pasa con tanta información de todos lados que como decía otro Ferriz, don Pedro, papá del actual; ya no sabemos si reír llorar o ponernos a rezar.

 

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