A EMPEZAR DE NUEVO

A EMPEZAR DE NUEVO

SSSSSSSS… El discurso de Andrés Manuel López Obrador del sábado 1 de diciembre en el seno del Congreso de la Unión, estuvo lleno de los lugares comunes que viene utilizando desde hace 18 años y que lo llevaron finalmente a la Presidencia de los Estados Unidos Mexicanos. En esencia se fue muy duro contra la cúpula en el poder económico y político de México, instalada  desde el sexenio de Miguel de la Madrid a la fecha, causante directa de los más de 60 millones de pobres; que ha propiciado la corrupción y la impunidad a grado tal que el país requiere de un cambio

… urgente en sus estructuras, para poder garantizar en el corto, mediano y largo plazo el mejoramiento de las condiciones de vida de los mexicanos en condiciones de vulnerabilidad.
Lugar estelar ocupó en lo que fue su  participación ante senadores, diputados federales e invitados especiales, la lucha que habrá de librar en contra de la corrupción, eje central de la plataforma de su larga y persistente campaña, a lo largo de la cual logró hacer que los ciudadanos vieran este problema con esos mismo ojos.
Más de 30 millones de votantes en el pasado mes de julio, además de otros muchos millones que no votaron por él;  están plenamente conscientes de que la corrupción debe extirparse, o cuando menos, modificar las leyes para convertirla en un delito grave y así disuadir a los posibles futuros infractores.
Ya instalado con la Banda Presidencial cruzando su pecho, fustigó a placer al neoliberalismo representado por Enrique Peña Nieto, seguramente en pago a las innumerables ocasiones en que recibió ataques de parte quienes se les identifica plenamente con esa corriente.
Uno de esos momentos por cierto fue el intento  de desaforarlo como Jefe de Gobierno del Distrito Federal en 2005, siendo Presidente Vicente Fox. Se la debían y otro en el 2006, cuando llegó a  asegurarse  que le habían robado la elección presidencial.
El sábado pasado Andrés Manuel López Obrador, investido como Jefe del Ejecutivo Federal desde el primer minuto de ese día, dirigió sus principales mensajes solamente al Pueblo. Había que quedar bien con esos 30 millones de mexicanos que lo llevaron al triunfo. Y lo hizo.
Repitió en la Cámara de Diputados, en Palacio Nacional y luego en el Zócalo sus mismas promesas de campaña, que se supone les dará vida a través de ambiciosos programas sociales en apoyo de jóvenes estudiantes, ancianos, mujeres, “ninis”.
Habló mal de los priistas y panistas, sus eternos enemigos, aunque se cuidó de golpear a una izquierda que llegó con los años a convertirse en complaciente oposición con lo que él llama la “Mafia del Poder”,  y de la cual López Obrador se desprendió y siguió su propio camino.
Lapidó literalmente las reformas educativa, energética; pero fue cauto con la de telecomunicaciones.
Hubo temas como la prometida baja al precio de las gasolinas que tantas simpatías despertó a lo largo y ancho del territorio nacional, y no obstante ya se sabía que este 2 de diciembre NO se daría ese paso, millones de mexicanos creyeron, confiaron, en que en su discurso de toma de protesta recularía y decretaría el ajuste que esperaba el Pueblo.
No sucedió así, para tranquilidad de quienes ven al país como un ente interconectado de manera global, sabedores de que es el mercado internacional el que fija y regula los precios de los energéticos y no la voluntad de un  mandatario mexicano, considerando desde luego las condiciones de vulnerabilidad características de nuestra industria nacional.
Se guardó bien el Presidente López Obrador de dar a conocer el mismo sábado que NO se cancelarían “de momento” las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) y que estas seguirían “hasta nuevo aviso”.
Buena estrategia pactada con anterioridad con los factores del poder económico del país, con los que esta administración federal ha demostrado poder conciliar intereses en los aspectos torales en una especie de pacto en el que se delimitan los campos de acción: No romperá con acuerdos que puedan trastocar los renglones macroeconómicos, y a cambio   se le garantiza poder llevar a cabo sus políticas sociales y otros cambios sin que le estorben o  critiquen.
Muchos mexicanos escépticos del lopezobradorismo como nueva corriente ideológico-política, que aseguran llegó para quedarse por dos o tres sexenios, vieron y escucharon no solamente un discurso largo y tedioso en algunos  momentos, por tratarse de temas ya muy manejados, sino uno que encerraba la obligación de otorgarle el beneficio de la duda a quien de manera legítima, democrática, ganó la Presidencia de la República y ahora tiene ante sí la oportunidad histórica de lograr un mejor país, con las base conceptual de que si se pretende cambiar las cosas haciendo lo mismo, no se alcanzará resultado alguno.
Al final del día, volvemos al punto de partida: López Obrador miente al señalar las causas de la crítica condición de más del 60 por ciento de los mexicanos que viven en este país y la de otros 24 millones que han migrado a los Estados Unidos, y que para fortuna de los gobiernos de este país envían 30 mil millones de dólares al año. No.
 Son algunas de sus promesas de campaña las que a juicio de millones brincan al ámbito de lo irrealizable en términos económicos, y que representan para el país un riesgo tan grave como las mismas políticas económicas neoliberales.
Pero en fin, así como les pidió a sus simpatizantes que lo esperaran “un poquito” para bajarle el precio a las gasolinas y el diésel, “mientras se construyen una o dos refinerías” para poder producir los combustibles que se necesitan para mover este país, así habrá que esperar a que este Presidente de la República, el cuarto en lo que va de esta centuria, concrete sus promesas de campaña, que no son pocas, ni cosa menor.
De hecho, son las más ambiciosas que hemos escuchado en mucho tiempo en boca de un candidato presidencial.
Porque esa misma confianza que le mostraron los mexicanos a López Obrador, aunque en mucho menor proporción, les otorgaron los mexicanos su confianza a Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón y Vicente Fox.
Y como ellos tres, a quienes también la tercera parte del Pueblo que sí vota los llevó a la Presidencia de la República, López Obrador tendrá que cuidar mucho los equilibrios en sus acciones de gobierno, pues habrá más de 60 millones de electores vigilantes de su gestión, y de cómo aborda los principales temas de la vida nacional como la inseguridad y la falta de tranquilidad que ahoga las ciudades y el campo, las que han avanzado a causa de las actividades del crimen organizado; la falta de crecimiento y desarrollo en regiones históricamente atrasadas, la falta de empleos y oportunidades y en último lugar, pero no menos importante, la corrupción, que según AMLO es el origen de todos los males nacionales.
En este nuevo principio, otro más, los retos son enormes y López Obrador lo sabe.
Sabe que tarde que temprano deberá rendir cuentas a los mexicanos, no a los que vociferan en las redes sociales, que un día piensan una cosa y al siguiente otra, sino a aquellos que realmente necesitan apoyo del gobierno.
Aquellos ya cumplieron con despedazar a Peña Nieto; vamos a ver si le aplican la misma medicina a AMLO.
Por lo pronto, en los cinco meses anteriores, la Gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich ha puesto todo su empeño, con resultados positivos, en tender los puentes necesarios con varios de los integrantes de este nuevo gabinete y con el ahora Presidente Andrés Manuel López Obrador, ante lo cual los sonorenses ven también con esperanza que el estado con el apoyo del Gobierno Federal se mantenga en la ruta del crecimiento y el desarrollo.
 SSSSSSSS… Los “cancunes” esperan en su nido este lunes a Ana Gabriela Guevara, Diputada Federal,  titular de la CONADE y una de las seguras corredoras en la Maratón Sonora 2021.
 Vendrá de seguro con noticias frescas relativas al deporte la también Comisionada Nacional del Partido del Trabajo en Sonora, como también acerca de sus planes en lo que respecta a la consolidación de su bancada en el Congreso y ya entrados en gastos, su postura en lo que se refiere al Presupuesto 2019.
El buffet de temas conectados con la grilla será extenso y variado, pues además de que es una figura muy conocida en nuestro ambiente, a Ana Gabriela le gusta llamarle a las cosas por su nombre.
Veremos y le contaremos.
SSSSSSSS… No sabemos en qué vaya a parar la observación que le hicieron varios diputados, entre ellos el del PVEM, Luis Mario Rivera, a la Coordinadora de la Fracción Parlamentaria de MoReNa por haberse referido al padecimiento del autismo de manera peyorativa durante la comparecencia del Fiscal para Delitos Electorales, Pedro Pablo Chirinos.
De plano, están de remate los asesores de los diputados de esa bancada (y otras) pues hacen incurrir a sus “clientes” en errores garrafales como ese, que al final del día resultó un balazo en el pie para Ernestina Castro Valenzuela. No es la primera vez y de seguro habrá otras, muchas más.
Porque así como ya se empieza a notar que los diputados llegados por rebote están agarrando el hilo de la “congreseada” por otra parte los monos que traen de asesores siguen sin dar una.
Y eso fue desde el merititito principio de la 62 Legislatura, lo que provocó –incluso- que el diputado Rodolfo Lizárraga, coordinador del PT, uno de los partidos de “Juntos Haremos Historia” a quien los de MoReNa atacaron duramente sin fundamentos, le diera un fuerte golpe en la mesa para que se calmaban o a ver qué rayos sucedía, “porque esto no puede seguir pasando”, habría dicho el guaymense.

Comentarios

menu
menu